LLUVIA
Recién llegados de dar una vuelta por la soledad, ella y yo -cogidos de la mano- nos dimos otra vuelta por el zoológico: viendo a los tigres moverse de un lado a otro de sus fosos en un esfuerzo baldío por escapar del destino, viendo al león abrir sus fauces con desgana y a los monos comerse los bichitos del pelo de sus hijos; fundidos sus chillidos con el rumor silbante del tiempo.
A los niños les encantaba mirar a las focas y los hipopótamos, y los monos, zumbándose la badana unos a otros, conseguían hacer que se mondaran de risa.
Te miré a los ojos con el sol a tus espaldas y me apretaste con fuerza la mano que sostenías, contra tu corazón.
“No somos exactamente unos viejos”, te quise animar, porque a veces decías que nuestro tiempo había pasado volando y que ya sólo nos cabía la espera; porque, igual, pensabas que cuando hablábamos del futuro estábamos ya refiriéndonos al pasado.
Para mi todo eso era terrible. Un poco. La duda de que nuestro futuro consistiese tan solo en esperar envolvía de dolor mi garganta. Porque sé que el truco del juego consiste en que el tiempo dure. En que dure y dure el tiempo. Y para ello, nada mejor que acompañarlo acompasadamente conforme él nos va volviendo -a su antojo- príncipes y mendigos, verdugos y víctimas, lobos y vampiros... a la vez que se desembaraza sin contemplaciones de nuestros abrazos y pamemas. ¡Qué se mueva, por tanto, el tiempo cuanto guste! ¡qué no se detenga jamás!. Que en tanto nos queden arrestos para hacerlo, nosotros lo acompañaremos a donde quiera que sea el lugar al que a él le apetezca acudir. Las esperas sólo gozan de sentido, si sabemos, o por lo menos, intuimos, que es lo que estamos esperando.
Apretaste de nuevo mi mano -más fuerte esta vez- mientras avanzábamos despacio hacia la casa de las serpientes. Un beso. Te di un beso para que esa tarde borraras de tu mente cierto beso perdido del ayer que de vez en cuando vuelve a tus labios para perturbarte. Una sonrisa. Te sonreí con cariño para que pese a todo lo que aún estuviere por llegar no me considerases nunca un miserable. Pasaba el tiempo. Y ocultando todas mis miserias dentro de esta sonrisa intentaba que este no reparase en mis miedos y tú no supieras de mis dudas.
Le compramos a un chaval un par de helados -el tuyo, como no, de nata- y nos sentamos a comérnoslos bajo la copa de una acacia. Tú, metódica, garbosa, con las espaldas erguidas como una nadadora holandesa o como la mujer más bonita del mundo comiendo un helado de nata. Yo, manchándome los bordes de la boca, como casi siempre.
Le di a él las gracias por tenerte a mi lado. “¿Cuánto hace que no sueñas conmigo?”, te pregunté. Me manchaste la nariz con una brizna de nata y me abrazaste. Claro que sí, todavía estábamos dentro del tiempo, disfrutando en su seno sin ninguna cortapisa, sin ninguna ansia de despejar incógnitas. Todavía nos aburríamos como una ostra algunos domingos y abominábamos de los lunes. Todavía nos gustaba desnudarnos el uno al otro en los hoteles y contarnos, desnudos, historias truculentas de mentrijillas que terminaban bien. ¡Por supuesto! de momento el tiempo tendría que continuar esperándonos a los dos.
Terminamos de comernos los cucuruchos, le sonreímos a una adolescente solitaria y aplazamos sine die la visita a la casa de las serpientes. En esas, empezó a llover.
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PARA LEER: Dieciocho Agujeros (WOODEHOUSE)
PARA ESCUCHAR: Presents.... Author Unknown (JASON FALKNER)
29 comentarios
Los zoológicos son, en efecto, uno de los lugares más tristes del mundo, pero surfear el tiempo es, decididamente, otra cosa. El surf era el deporte de los reyes de Haway, aunque ahora lo practiquen descerebrados bonceados tunneados. No, lo mejor es aprender el arte de perder el tiempo, para volver a encontrarnoslo. El siguiente lugar tristísimo es la habitación de un hotel d eprovnicias una tarde lluviosa de domingo. También la casa de los padres mayores con esa tele tan grande bajo el tapete de ganchillo, y las estaciones de autobuses y las fábricas abandonadas y los colchones en las aceras, junto a la basura, y los papeles trazando remolinos en el viento, y la única hoja que le queda a ese árbol de la encrucijada, y el destello del semáforo en la calle vacía.
Propongo un juego: descubrir un escritor "secreto", uno sólo, nada de listas, como regalo para los demás. Aquí va el mío (y es magnífico, modestia aparte): Mauricio Wiesenthal
Perfecto, Lansky, justo lo que pretendía.
Acabas de entrar en el zoológico y convertirte -el hombre ensimismado de un cuadro de Alex Katz- en un personaje más de mi relato.
Ahí estás, con el cuello de la gabardina subido, arrojándoles cacahuetes a los monos y... ¿esperando, quizás, a Anouk Aimée?. Bluff.
jo, yo no voy a tener escritores secretos para vosotros.....
qué tierno estás, bluff
Anouk Aimée está bien; la gabardina con el cuello subido, también, pero la jaula de los monos: no. Jamás me detengo ente éllos: me recuerdan demasiado a mí.
Tengo que insistir, Bluff, en el grave error de que me situes ante el recinto de los monos. Detesto esos fosos donde ves a esos desdichados seres, involuntarias caricaturas nuestras, comiendo, luchando y follando, no necesariamente en ese orden. Sólo los rumiantes soportan algo la cautividad, así que me he mudado al vallado de los búfalos
a mí las gabardinas no me gustan, las veo siniestras. te la cambio por un abrigo negro o marrón largo, del tipo muerte entre las flores, que tan bien le sentaba a gabriel byrne. con tu permiso, claro.
y como tengo resaca y no quiero currar me he entrenido en traducir (con mi escaso conocimiento de italiano pero una imaginación fertil y un diccionario online) un trozo de aquella canción que tanto buscaba y que al fin encontré. os la dejo por aquí, en los dos idiomas porque aunque el castellano se entiende mejor, decir 'il mio desiderio di te' te llena la boca de sentido.
"me reenamoro de ti
que eres el vicio precoz
una vida especial
la cuerda feroz
me reenamoro de ti
por tus pies descalzos
que ahora pisotean hasta la sagre
los pedales
de mi deseo por ti"
"mi riinnamoro di te
che sei il vizio precoce
una vita speciale
la corda feroce
io mi riinnamoro di te
per i tuoi piedi scalzi
che ora pestano a sangue
i pedali
del mio desiderio di te"
(la sounatrice di hammond, cesare basile)
'hasta la sangre'
De hecho, no tengo gabardina, pero sí un abrigo largo gris marengo casi negro, y largo de buena lana y confección italiana.
Me pasa lo que a d.m., no creo conocer ningún escritor que os resulte "secreto". Los habrá, sin duda, pero suelo ser el último en enterarme de casi todos los secretos que pululan a mi alrededor.
Me conformo con recordaros un escritor de mi predilección, lo suficientemente recóndito como para colarlo en el juego, pero que probablemente conoceréis todos, especialmente mi querido erudito enciclopédico. A lo mejor os parece trivial, pero yo he disfrutado mucho con él: Saki.
Vambrugh.
¿quién es "erudito enciclopédico"(redundancia)?
Tú. No hay redundancia. Erudito es quien sabe mucho, enciclopédico quien sabe de muchas cosas. Erudito enciclopédico, quien sabe mucho de muchas cosas.
No. esa dicotomía es de otra familia de palabras. Y ya estamos con las polémicas. El que sabe mucho de muy poco es un especialista; el que sabe algo de muchas cosas distintas, un generalista, como se dice ahora. Un erudito, sin más precisiones, es el que a través del estudio aprende mucho de algo o de todo, esto es, puede ser un especialista o no.
Se me olvidaba, dos cosas: 1) no voy a contestar a tu réplica sobre eruditos y demás, no por menosprecio, sino porque creo que aburrimos al mundo mineral, y 2) Adoro a Saki y deploro que la edición de sus relatos completos sea tan cara como mal editada, por eso me quedo con mis ediciones de Valdemar.
"sakitumí", fonéticamente puede ser Saki to me, esto es (perdón) Saki para mí. o en argot, "chúpamela". Qué cosas, ¿no?
te han quedado restos del elesede del fin de semana, lansky
Me parece estupenda tu decisión de no contestar a mi réplica sobre los eruditos, fundamentalmente porque no habrá tal réplica, ya he dicho todo lo que quería decir sobre el tema.
No conozco la edición de los cuentos completos de Saki, lo único que sé es que, efectivamente, cuesta una pasta, (casi siete mil pelas, creo recordar) de modo que seguiré disfrutándolo en el recuerdo de un par de libros suyos de relatos cortos que leí hace años y que ni siquiera tengo, de los que no puedo decir ni título ni editorial, pero que fueron para mi uno de los buenos descubrimientos de la adolescencia.
De tu Wiesenthal, del que no había oído hablar, me he informado y tiene, desde luego, muy buena pinta.
¿Y los demás, d.m., anfitrión, no decís nada? Feliz Lunes...
vanbrugh, lo bueno de mí (para mí) es que muchos de la gente de la que hablais son efectivamente secretos. no conozco a saki así es que puedo decir poco. ya he apuntado su nombre pero si sus cuentos cuestan lo que dices, va a pasar un rato hasta que pueda leerlo. feliz lunes también para ti
d.m. hay ediciones baratas de saki en bolsillo en valdemar
no tomo LSD desde los heróicos años de la cuasi adolescencia
Wiesenthal es catador de vinos y enólogo y tiene muchos libros sobre tema tan específico (erudito sengún Vambrugh), pero los dos a los que me refiero son: "Libro de los requiems" (2004) y "El esnobismo de las golondrinas"; casi 2.000 páginas entre ambos; van de viajes ("viajar no importa, de lo que se trata es de irse"), museos, ciudades, lecturas...cultura apabullante en este hijo de catalana y alemán que dijo que sólo le dejaron de herencia lo único que se puede perfectamente compartir: esa cultura dignamente europea; por ejemplo, lo que dice del Mayo del 68: "niños de papá proclamaban la contracultura cuando los últimos maestros europeos se nos estaban muriendo en el silencio" (Y Sartre haciendo el memo con los chavalitos); y esto otro: "Somos algo gracias a la Antigüedad y me parece que somos menos a medida que nos alejamos de ella."
acabo de encontrar los cuentos de saki online, for free. no me hace mucha gracia leer en el ordenador pero les echaré un ojo a ver si me animo a pillármelos. este fin de semana he tangado de la casa paterna 'hablando del asunto' de barnes y 'qui pro quo' de bufalino. esta semana quiero comprar 'encierro en riven rock'. me gusta el vino y me encantaría hacer una ruta en la france y saber lo que me digo cuando huelo una copa. no tengo tiempo de leer desde que voy en coche. empiezo a tener estrés literario. lansky: ya imaginaba que no le dabas al lsd. casi negro es un bonito color para un abrigo, no esperaba menos.
Vambrugh, como el otro día estuve algo rudo contigo te voy a hacer un regalo: la transcripción del cartel que el obispo de Tours hizo ( y supongo que redactó) poner a la puerta de la catedral hace poco. Con una advertencia vambri, si ves alguna falta en este francés es cosa de su eminencia, no mía, pero el texto es sencillamente genial y cuenta más cosas sobre los "viajes" actuales que todo un manual de sociología
"MESSIEURS LES TOURISTES SONT PRIÉS DE NE PAS ENTRER EN CE LIEU SAINT EN COSTUME DE BAIN.
IL N´Y A PAS DE PISCINE DANS LA CATHÉDRALEE."
Genial, n´est pas?
ja ja ja, que cosas tienen los obispos...
franceses, obispos franceses y de Tours, d.m.; ser obispo de Cuenca es otra cosa.
Sobra una "E" que no es cosa del señor obispo, sino de mi sensible teclado
Para que luego hablen mal del savoir faire de los obispos.
Espero, por el honor de los turistas, que haya en el Syndicat d'Iinitiatives de Tours una avalancha de reclamaciones por la carencia de las instalaciones de recreo más elementales que se registra en sus monumentos públicos.
Yo he oido a una manada de turistas españoles quejarse - con tono de "estos portugueses, qué atraso" - de la estrechez e incomodidad de las escaleras de la Torre de Belem. Probablemente lo procedente les hubiera parecido que se instalara un ascensor perforando las bóvedas manuelinas, para mayor comodidad de su apacentamiento cultural.
El libro raro (entre comillas) que recomiendo -lo he hecho ya otra veces en otros blogs de La Coctelera en los que me gusta participar- es el que figura en mi nuevo post "Las lentejas de cada día, de todos los días".
Pero, luego, os lo tenéis que leer, que... si no, no vale. ¿Vale?
Me parece perfecto que en un post sobre surf se termine hablando de piscinas dentro de catedrales góticas. Procede. Bluff.
Por eso, vambrugh, la costumbre de algunas tribus tropicales de comerse a exploradores y misioneros puede contemplarse como una forma de reducir el turismo
bluff, se puede (y hasta se debe) surfear en las gárgolas de las catedrales góticas. Es un asimple cuestión de imaginación informada (referencia: "La Edad Media fantástica" de J. BartHusaytis)
Hola!
Por supuesto que sí, Lansky, mi comentario era muy meditado y completamente en serio. Hablar de poder hacer surf sobre las cúpulas de las grandes catedrales góticas es puro clasicismo. Es literatura. Carece de cualquier matiz posmoderno. Justo a lo que aspira este blog.
Decirle a "d.m" que si se decide a hacerlo, ese puede ser el viaje de su vida. Yo el pasado verano recorrí la Saboya ¡y qué bien me lo pasé, madre mía!. En Annecy me pareció ver a Berger sentado en una terraza. ¡Dios, qué bonito es Annecy!.
Annecy es guay, Berger es guay; si estaba tomando un vin blanc avec cassis era él.
lo tengo pendiente, el viaje del vino, precisamente desde que leí hace unos años alguno de los libros de la saga malaussene de pennac. en él el protagonista con su fabulosa novia viajan probando vinos por aquí y por allá. estuve varias veces en ginebra y pasé una navidad en grenoble pero no conozco annecy. así que guay, me la apunto.
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